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28/02/2007 EN BUSCA DE LA ORIGINALIDAD PERDIDA
Por Yanina Rosenberg.
Dicen que ¨cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía¨. Pero nadie desconfió de Di Nucci cuando en la entrega del premio La Nación de novela 2006 se mostró retraído, incómodo, en su coronación como escritor. Mucho menos cuando anunció que donaría el dinero ganado a la comunidad boliviana y borró su propio nombre de la tapa del libro. Por el contrario, todos aplaudieron.
Sin embargo, los aplausos no tardaron en convertirse en bufidos: A Di Nucci le revocaron el galardón por plagio. El escritor aceptó su culpabilidad aduciendo que nunca quiso ocultar la fuente (la novela Nada de Carmen Laforet), aunque en ningún momento se refiere a la autora. Y como si el mencionado episodio no fuera lo suficientemente escandaloso, catedráticos de la facultad de Letras de la Universidad de Buenos Aires firmaron una solicitada cuestionando la decisión del diario La Nación de retirarle el premio a la obra de Di Nucci Bolivia construcciones, argumentando que el supuesto plagio constituía un mero artilugio narrativo que, como un collage, interrelaciona fragmentos propios y ajenos.
Hete aquí un ejemplo:
"Me acuerdo de que íbamos por una calleja negra, completamente silenciosa, cuando se abrió una puerta por la que salió despedido un hombre borracho, con tanta mala suerte, que cayó sobre Juan, haciéndolo vacilar.¨ (Nada)
¨Entramos en un pasillo negro, completamente silencioso, cuando se abrió una puerta por la que salió despedido un peruano borracho, con tanta mala suerte que cayó sobre Mariano, haciéndolo vacilar.¨ (Bolivia construcciones)
El debate se ha instalado. Algunos se escudan en el argumento de la reescritura, poniendo como ejemplo el Pierre Menard de Borges. Otros, señalan las evidentes citas del Adán Buenosayres de Marechal. Lo cierto es que en la actualidad argentina se debate más de lo que se escribe mientras que la credibilidad de los concursos literarios decrece junto con las posibilidades de los escritores de entrar al círculo editorial. Aplaudan o bufen, pero saquen sus propias conclusiones.
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