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06/08/2007 UNA VANGUARDIA MÁS
Por Yanina Rosenberg.
La paradoja de las vanguardias reside en dos momentos opuestos: el creativo y el patético. En el primero, se centra en la creación de un objeto de arte excepcional y revolucionario para su contexto. En el segundo, busca vender este objeto por originalidad.
La ¨joven guardia¨, como se autodenomina un grupo de jóvenes (algunos no tanto) narradores argentinos nacidos en la década del 70, pretende dejar su marca sobre la literatura nacional. Sesgados por diversas publicaciones antológicas, la interacción entre blogs y la falta de prejuicios a la hora de redactar, este grupo se pretende heterogéneo: en sus universos contemporáneos, en su formación, y en sus referentes literarios. Sin embargo, no dudan en editar una antología con la plena intención de vender. Su último lanzamiento, En celo (Mondadori), reúne a varios de estos autores (Diego Grillo Turba, Gisela Antonuccio, Natalia Moret y Gabriel Vommaro entre otros) escribiendo sobre sexo. Así, esta vanguardia urbana que pretende ser original en su “funcionamiento comunitario y autosugestivo” tal como lo denomina uno de sus integrantes Maximiliano Tomas, busca aumentar las ventas escribiendo sobre temas que siempre logran acaparar lectores. |