|
LITERATURA PIROTÉCNICA
Por Yanina Rosenberg.
Con el auge de los blogs, el círculo elitista de la literatura Argentina, se quebró. Y en esa fractura se colaron abogados, farmacéuticos, estudiantes y aficionados. Todos aspirantes a escritores. Y como el más articulado de los pensadores, día a día exponen sus ideas y vivencias en la web.
Hay blogs para todos los gustos. Pero los que más atraen son los personales. O mejor dicho, los de inclinación voyeurista, donde un personaje provoca o se desnuda (literalmente en algunos casos) para atraer lectores. Uno de los ejemplos más llamativos es el de Lola Copacabana (justlola.blogspot.com), nombre que remite a cabaret cubano de los años 50. Allí, está mujer con actitud adolescente explicita los pormenores de su vida como estudiante de abogacía de clase media y madre soltera. Su caso es uno de los más relevantes porque a partir de Diciembre del año pasado, sus encuentros sexuales y sus sesiones de manicuría pueden comprarse en todas las librerías del país.
A la inversa, la blogósfera también anida escritores editados que, no queriendo perderse en el torbellino de la tecnología contemporánea, saltaron del papel al monitor. Tales son los casos de Gustavo Nielsen (mandarinasdulces.blogspot.com), el controvertido escritor que enjuició a Editorial Planeta y al escritor Ricardo Piglia y Patricia Suárez (discretoencanto.blogspot.com), ganadora del Premio Clarín de Novela 2004. Imposible no mencionar al polémico Washington Cucurto (elcurandoerodelamor.blogspot.com), quien abrió un blog para acompañar la promoción de su libro recientemente editado por editorial Emecé
¿Querrá aludir esto al nacimiento de una nueva generación de escritores gestada a través de la anárquica libertad que provee internet? Quizás, en la simbología Borgeana esto signifique la entrada a un laberinto sin salida hacia el cual avanza la literatura de nuestro siglo. Porque sin dudas la conexión de gente a través de redes hiperlinkeadas y la constante interacción/mutación autor-lector, le otorga a este tipo de literatura la categoría de nuevo género. Sin embargo, los más escépticos (¿los empresarios editoriales?) le vaticinan una corta vida como los fuegos artificiales, que embelezan en su esplendor pero enseguida se apagan. |