|
28/08/2007 Percepción actual sobre las producciones literarias de jóvenes en Anzoátegui Sur-Venezuela
Por Mariela Ramírez.
Un rasgo característico de la literatura venezolana en fechas muy contemporáneas se ha percibido por seguir linealidades modernistas, en coherencia al avance de la Humanidad. Bien por esto último. Sin embargo, basta abrir un libro de poetas modernos, por ejemplo, para hallarse en redundancia un modernismo literario casi insensato; un deliberado versolibrismos de contenidos grotescos, nihilistas, viciosos. Anzoátegui, zona Sur conocido en la perimetral del país entre los escritores, como Anzoátegui Sur, es sólo una muestra en Venezuela. En el área narrativa, actualmente en esta zona Sudamericana se carece - al menos para el conocimiento público- de creadores literarios jóvenes en el área de narrativa. Serán acaso de uno a cuatros quienes publican y es notorio su desarrollo y exposición escriturar. En lo que se considera poesía, el número aumenta, siguiendo, claro está y en abundancia de producción: el versolibrismo.
Se percibe este estilo versolibrista al compartir encuentros culturales o en las publicaciones que algún periódico acepta dar a la luz pública. Con estas dos opciones de muestra de vida literaria, sumada a la promoción cultural, da cabida para tener cierto grado de apreciación sobre la información que los jóvenes tienen en su haber literario: se conjetura, por consiguiente, que son el producto de sus propias asimilaciones escolares basadas en el uso del libro básico, por ejemplo, en bachillerato, titulado Lengua y Literatura de Raúl Peña Hurtado y Luis Rafael Yépez y de algunos libros de calidad y edición regional en donde sus autores también versan sobre la libertad lírica en abundancia, es decir, versolibrismo. Además, existe un factor, entre otros, que puede contribuir presumiblemente en esta situación: la flojera. ¿La flojera? Sí, este último factor tiene credibilidad entre los jóvenes. La efervescencia y la rapidez, el “salir al paso” es muy característico de la juventud. Se peca por flojera y por ente, por desconocimiento. Saber y asimilar orgánicamente lo que el Arte en la Poesía significa, superaría la escasez de gimnasia mental reflejada en el producto literario que hasta este momento se ha podido leer. No es cuestión de ofender, sino de reaccionar y dejar a lado el aplauso embustero de los demás y de sí mismo que tanto daño le hace a la literatura.
En la red de redes se encuentran jóvenes de otros países que si bien concretan y exponen poemas en versos libres, también le dan cabida a sonetos, romances y haiku. Se percibe que los jóvenes de Anzoátegui Sur tienen curiosidad por aprender, pero se percibe cualitativamente que la información que ellos manejan y los productos literarios o lo que ellos llaman poesías ya expuestas, son, como casi todo novel, textos sin ninguna técnica.
Si bien es cierto que la educación clásica ha dado como resultado un rechazo por parte de algunos productores literarios, también es cierto que el arraigo cultural que nos pertenece y precede por herencia demuestra no estar divorciado de la estructura clásica (técnicas) y de contenidos humanistas, siendo éstos signos de identidades mestizas de la literatura oral: el romance-corrido.
Se acepta que estos jóvenes quieran crear. Y se les apoya. Se cree en la libertad de pensamiento y acción como parte del crecimiento y vida de un ser humano, y eso por sobre todo, se debe respetar. No obstante, el contacto persona a persona que otorga y exige la promoción cultural en esta región de Venezuela permite cualificar el grado de dominio sobre la creación literaria y de manera puntual y personal, a qué creación o estilo pertenecen. Como respuesta común y simple se recibe: un no sé qué… pero me gusta escribir. Hay que dejarlos que fluyan, sin embargo, exponerle a estos jóvenes las herramienta necesarias para que canalicen sus energías literarias, no está demás. Es sólo exponérselas, no imponérselas. Sería, aprovechar dentro de la realidad existente en materia de cultura y educación, seleccionar calidad literaria para asimilación y estudio en forma personal y grupal que produzca reacciones congruentes al Arte y a lo que el lector espera.
En definitivas, la situación actual en el ámbito literario juvenil tiene como fuerza primaria darse a conocer, pero amerita formarse, informarse, al menos acá en Anzoátegui Sur. La idea general es integracionista, humanista y progresista, pero el lector demanda que sea con conocimiento de causa; saber qué tipo de creador literario se es y brindar calidad literaria. Probablemente otra de las soluciones apuntaría, desde que se comienza la juventud como condición cronológica y escolar, en seguir las palabras del ensayista venezolano Luis Beltrán Guerrero “Hacer desaparecer del contorno del alumno las novelitas sensibleras y el libro de barata y efímera actualidad que sólo contribuyen a deformaciones espirituales”, por el bien de mis coterráneos, la propia actitud de lector y de joven escritor que se espera y necesita. | |